jueves, 1 de marzo de 2012

(83) Más es mejor, por una más educación.


     El uruguayo es un bicho holgazán y raro. En ese orden, ya que en muchas ocasiones tendría la oportunidad de demostrar su natural propensión a la bizarría pero no lo permite su aún mayor instinto de conservación de las energías. Así pues, la desiciones que se toman en Uruguay son, en la inmensa mayoría de los casos, irrisorias.
Tomemos por ejemplo, el caso del inicio del año lectivo para primaria. En 2012 se marcó para el comienzo de los cursos el 1º de marzo, lo que es decir, un jueves. No piense el lector foráneo que las autoridades pertinentes desconocen que la semana, especialmente la escolar, suele comenzar el lunes. Estaría en un error quien tal supusiese ya que, a pesar de desconocer una plétora de cosas, dichas eminencias ni siquiera se lo preguntaron. Uno supone que no fueron capaces de tomarse unos instantes para consultar un calendario. Esto se debe, principalmente, a que en el país de los pájaros pintados estamos con la nueva moda de extender la cantidad de horas que los alumnos concurren a clases.
   Esta medida, que en ciertos casos es de notable eficacia, no conllevará (me atrevo ya a decirlo) ningún tipo de beneficio, no porque su aplicación vaya a ser defectiva (en efecto las clases comenzaron y con mares de túnicas blancas1 el jueves 1º de marzo) si no porque no se generó como respuesta a ninguna preocupación. Permítaseme explicarme: de haber ocurrido, que el año anterior las clases habituales no hubiesen podido ser cumplidas en su totalidad, o de tener en manos un nuevo programa educativo que requiriese un incremento de la carga horaria, o tratándose de un macabro experimento de corte psicológico para ver cuanto tiempo transcurre entre el desgaste del niño en la institución educativa y su conversión en un homicida serial, no parecen haber razones que validen, en el actual estado de la cuestión en Uruguay, un tal incremento.
   Habrán, sin duda alguna, quienes digan que es necesario. Para estos individuos, muchos de ellos en esferas de poder o incluso en la noósfera educativa, las horas de clase deben ser aumentadas porque: a) las condiciones edilicias son paupérrimas y por lo tanto debemos preveer un número importante de clases suspendidas por no poder acceder al local los estudiantes o por no existir el local por derrumbe; b) los profesores faltan; c) hay muchísimas vacaciones en Uruguay, no se cuanto más que en otros paises que ni me molesté en buscar pero seguro que son más; d) porque hay que sacar a los botijas de la calle; e) porque más es mejor.
No creo que sea necesario, y por lo tanto no lo haré, argumentar cosas del estilo: a) si se necesitan reformas arquitectónicas lo mejor es realizarlas, ya que como cualquier ser pensante comprenderá rápidamente la adición de días escolares con las mismas condiciones que se suponen malas tendrá como resultado el mayor tiempo posible en un ambiente peligroso; b) aparentemente un profesor es, principalmente, malo, y luego quizá, solo quizá, un ser humano, razón por la cual de faltar es por su pésima dedicación y su satánico deseo de perjudicar al alumnado, quienes por cierto, en la ausencia del profesor sufren horriblemente el no poder nutrir sus cerebros, razón por la cual se avocan a destruirlos con cosas mucho peores que las drogas (pienso en ciertos grupos de música tropical argentinos incapaces de usar más de dos acordes, diez palabras o la ropa combinada de forma adecuada); c) como hemos dicho, el uruguayo es un bicho holgazán, no hay que hacer al respecto, más que aceptarlo y quedarnos sentados; d) claro está que quienes piensan así confunden la escuela y el liceo instituciones militares que mantendrán al alumnado recluso, muy en contra de su voluntad ya que de otra manera, está banda de vándalos aterrorizará la ciudad hasta reducirla a la anarquía propia de la juventud; e) finalmente cabe destacar que esta idea, tan propia del capitalismo, no es si no un mero silogismo retórico que funciona por la similitud, mas no sinonimia, que existe entre más y mejor2, pero dista mucho de ser un raciocinio a medio cocer; incluso puede comprobarse contraponiendolo con otro adorable juego de palabras que se usa a mansalva: menos es más. Ambos se basan también en que toda elocución debería transmitir un significado, cuando en la mayor parte de las ocasiones, solo transmite el deseo de dejar de hablar con la persona.
   ¿A qué voy, entonces, con esto?. Pues es una forma mínima, de contribuir al debate educativo. Si se deben aumentar los días de clase, debe hacerse con una razón de fondo. No podemos argumentar tan obscenamente que las clases copen el año porque más clases es mejor, o incluso un argumento cícliclo de mayor villanía: se necesitan más clases porque más clases son necesarias. Lo más triste del caso, es que he oido varias veces muchos de ellos. Es hora de que doña María (no se enoje, sabe que preferimos su guiso a cualquier otro) deje de opinar de educación. Hay gente, que aunque ud no lo crea, se ha formado en el área educativa, quizá si prestásemos más atención a lo que tienen para decir, no estaríamos discutiendo cuantos días de clase tener, si no qué educación tener y para que fin.
   El tema radica, en última instancia, en la finalidad. ¿Para qué educamos a un pueblo?. ¿Para qué los padres tengan donde arrojar a sus creaturas un rato cada día o para incentivar el razonamiento crítico de la realidad en la que nos encontramos?. No he aún escuchado a don Pedro esbozar razones de este tipo. Si anda, eso sí, muy ocupado, con cuestiones de calendario y como es de costumbre, errandole al meollo de la situación. Radica en la finalidad, decimos, así que, ¿para qué más días de clase cuando los planes son cada vez peores, los docentes peor remunerados y ofrecemos a los chiquilines edificios que en el mejor de los casos son ruinas históricas?. No he escuchado una sola razón de peso para ampliar el año lectivo, supongo, que como buen uruguayo, me sentaré a esperar. Y el tema se prolonga, eso si, a las dos semanas nuestra estimadísima doña María, ya se olvidó del asunto, porque opinar opinamos todos... durante cinco o diez minutos, pero cuando hay que prolongar un debate, no hay quien pueda sostenerse en pie y más de uno se ahoga en una piscina sin agua.
Nuestros cordiales saludos a doña María.

(A.M)

1Desconozco la costumbre en otros lugares del mundo, pero un Uruguay el escolar de educación primaria acude a clases en un arcaico atavio denominado túnica (si, así de arcaico que incluso se recurre a un latinismo para su sustantivo hispano).
2Si prestamos atención a la gramática, comprenderemos rápidamente que más es un adverbio mientras que mejor es la forma comparativa del adjetivo buen- -o/a.   

6 comentarios:

Mateo Dieste dijo...

Muy buena Augusten! Estoy de acuerdo con el planteo general de tu nota. Es así, el tema es para qué y cómo y no caer en nimiedades secundarias como el aumento de los días lectivos. Pero creo que el debate sobre la educación en los términos deseados no es compatible con una democracia hipócrita como la del Uruguay (y la del resto de los países latinoamericanos, a excepción de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua). Democriacias que conciben la economía en función de la inversión extranjera y que se prostituyen por ellas, librando la soberanía de un Estado en materia educativa de acuerdo a lo que convenga para obtener una inyección de capital anual y lucir así, en el balance anual, un engañoso aumento del PBI que no garantiza nuevos puestos de trabajo o inversión en obras públicas o cualquier cosa que quede y no se la lleve el inversor.
Mujica es un viejo cagón, y si dijo en su discurso de asunción de mando que su gobierno iba a tener como prioridad "educación, educación, educación", lo dijo para complacer a los viejitos que quieren escuchar cosas lindas. Bajo la excusa de ser pragmático y atraer inversiones extranjeras para conseguir dinero y hacer cosas, el "presidente negociador" sortea el futuro de la educación uruguaya. En fin, no hay debate educativo posible sin un gobierno dispuesto a arriesgar simpatías y romper relaciones parasitarias!
Con respecto a tu juicio sobre la identidad del uruguayo, Augusten, no me quiero extender pero simplemente decirte que es falso. La identidad nacional es una intelequia indemostrable que surge como respuesta desesperada a la globalización. En cualquier caso, yo diría que la sociedad uruguaya está excepcionalmente ( a nivel continental y quizás mundial) envejecida y tiene una tasa muy baja de natalidad. El último censo registró casi 700.000 jubilados!! Estamos hablando de que alrededor de un 20% de la población son viejos inactivos! A eso sumale la cantidad de funcionarios públicos que gozan de la maldita inmovilidad que los sedentariza y los reafirma en un achanchamiento antivital (a excepción de los funcionarios policiales y militares, los del Poder Judicial, los demás que la ley declara así, arts. 60 y 168, núm. 14, de la Constitución y, tácitamente, los funcionarios de los Entes Autónomos y Servicios Descentralizados). Y, más allá de eso, quitemos a los que viven en el interior, así que nos queda sólo Montevideo como chance para que un joven rara avis se le ocurra algo medio loco (y no cualquier joven sino el que vive de Av. Italia hacia el sur..). Bueno, la cosa no es tan sencilla jeje.

Abrazo y a seguir metiéndole! Se lee lindo acá ;)

Mateo.

Carmen dijo...

Muy bien redactado, y buenos argumentos, pero no estoy muy de acuerdo con el "bottom line".
No soy Doña María pero sí Doña Carmen, madre, esposa y profesional, y creo que las vacaciones son muy largas (por lo menos más largas que en los países otros que he vivido), el año escolar muy corto (sobre todo si el niño va sólo 4 horas (!!) a la escuela) y hace falta más horas de, aunque sea, aprender tablas y corregir las faltas de ortografía del cuaderno. Claro, esto de la mano de las otras reformas que indicas. Pero por algo hay que empezar, no?

Carmen dijo...

Es más, creo que con sólo agregar un mes más de clases, como diría La Catalina, "lista la reforma educativa pa siempre"

(Just kidding...)

Nota al pie dijo...

Muchas gracias por los comentarios. En cuanto a la redacción me alegro que tengas tal opinión (infundadísima, pero siempre es buena una caricia al ego). En cuanto a la mayor duración del año lectivo hay varios puntos. En primer lugar me encantaría saber en que otros países has vivido y cuanto duran en ellos el año lectivo. A partir de ahí se podría establecer una linda comparación de programas educativos y metas alcanzadas. En tu comentario dices que se debe aplicar más horas a "aprender tablas y corregir faltas de ortografía". De esto deduzco que en gran medida tus hijos están, aún en educación primaria, ¿es esto así?. Pues te sorprenderías de los errores que uno ve en el ámbito de la educación secundaria (siendo los más notables analfabetos que de alguna manera han llegado hasta ella). Creo que la cuestión, sigue siendo la planteada en el artículo, muy a pesar de la disidencia que podamos tener: cuando se modifica algo en el sistema educativo debemos tener claro el porqué. No debemos agregar más días y llamar a esto una solución, por dos motivos: a) sería una solución si atacase un problema (damos por descontado que "mejorar la educación" es una idea demasiado abstracta como para considerarse un problema); b) porque actualmente Uruguay no posee los recursos necesarios para aumentar el año lectivo. No quiero quedarme en la cuestión edilicia. Tomemos por ejemplo el macabro sistema con que los profesores de educación secundaria eligen las horas. Aún a mediados de abril siguen habiendo grupos sin docentes a raíz de la burocracia involucrada. Debieramos empezar por, es mi humilde opinión, por asegurarnos en Diciembre que cada grupo tenga un docente, pero eso implicaría que el uruguayo piense por adelantado, cosa que no se nos da muy bien. En tal caso, no estamos en contra de la ampliación del año escolar, pero si de una nueva realidad hecha, literalmente, a las patadas y para llenar el ojo de quienes en marzo, se preocupan de la educación. Esperamos tus comentarios y que sigas pasando por el blog. Saludos.

Pablo dijo...

Son interesantes las reflexiones, y el debate que despierta es necesario abordarlo. Pero no es cierto que los docentes estén cada vez peor remunerados. Eso no es cierto ni mucho menos, soy docente, y ese viejo alegato del bajo sueldo docente es algo que queda bien decirlo, pero hay que actualizarse... Podríamos decir que aún no es suficiente, que necesitamos cobrar más (como todo el mundo), pero no que es cada vez peor nuestro sueldo.
Y me gustaria referirme a la liviandad con que el primer comentarista (Mateo creo) dice que "Mujica es un viejo cagón" . Porque me impresiona el descaro de ese comentario. Justamente Mujica ha sabido ser una de las excepciones a la regla. A sabido no quedarse sentado ante realidades políticas que nos afectan, y llegó a arriesgar su pellejo por lo que pensaba. Me gustaría saber que ha hecho usted por lo que piensa señor Mateo, además de hacer comentarios "facilongos" en una página de Internet...
Piense que quizás a veces no se puede cambiar todo así nomas, y que los cambios cunando pretenden ser democráticos han de llevar su tiempo, más en Uruguay que es quizás el emporio de la burocracia. Recuerde que, como dice Galeano, "la hisoria es
una señora de digestiones lentas"...

Pablo

Nota al pie dijo...

Pablo, muchas gracias por tus comentarios. Hay dos cosas que siento la necesidad de decir: en primer lugar creo no haber sido claro en algo. En cuanto a la remuneración de los docentes, debería haberme explayado con más detenimiento. Si bien es cierto que en Formación Docente los sueldos están bien y que en Educación Secundaria han mejorado mucho, como tu bien dices, aún falta que lleguen a un nivel aceptable ya que, como bien sabes, el docente es un agente social que se enfrenta, en gran disparidad, a situaciones que la sociedad no ha podido o sabido solucionar, lo que conlleva a que muchos terminen sufriendo trastornos relacionados con el stress o necesiten tomar una cantidad absurda de horas para poder obtener un sueldo ponderable. Si nos fijamos en otras industrias no encontraremos, creo yo, sueldos tan bajos por trabajar 60 horas semanales en el ámbito público, más otras tantas en el privado, como de hecho acontece. Pero eso solo puede decirse de los docentes de Formación Docente y de Secundaria. Desconozco el escalafón de sueldos en Educación Primaria, pero se que en la Universidad de la República los sueldos se encuentran rayando el nivel de lo ridículo. Un grado 1 gana poco más de 6000 pesos si tiene suerte, ya que incluso hay sueldos menores. Por otra parte, la diferencia entre un grado 1 y un grado 2 no es tanta, serán apenas unos 2000 pesos. ¿Cómo es posible que quien forma a los profesionales de un país perciba onerosamente menos que ellos?. Estos son temas a considerar con gran detenemiento. Ahora bien, el segundo punto, el quizá más escabroso, es el de Mújica. No tengo idea las razones de Mateo para comentar y es cierto que en otra época el Pepe Mújica supo ser guerrillero poniendo el pescuezo al servicio de los ideales. Sin embargo, creo que es bueno recordar que eso fue en otras épocas. Como presidente de los uruguayos es buena cosa que sus movimientos lo lleven a políticas mediadoras y que sepa representar a todo el pueblo y no a un solo sector, cosa que en gran medida creo que ha logrado satisfactoriamente, muy a pesar de quienes lo acusen por esto. Pero si recuerdo, con gran pesar, que fue nuestro actual presidente quien en su discurso de asunción del mando, puso a la educación como tema principal. Ahora bien, si consideramos los problemas que la educación ha tenido (el famoso lío por el 6% del PBI, a modo de ejemplo) parece ser que justamente la necesidad de gobernar para todos llevó a que no hiciera lo que había puesto en un altísimo lugar en sus prioridades. Claro está, que como he dicho, cuando en este país se habla de educación, no se atacan las cuestiones reales, si no las accesorias. Nuevamente te agradezco el comentario y te invito a seguir aportando y visitando el blog. Saludos.

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